Autor Tema: Les Manley in: Lost in L.A. [Análisis]  (Leído 1393 veces)

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Les Manley in: Lost in L.A. [Análisis]
« en: Agosto 14, 2015, 02:10:46 am »
LES MANLEY: LOST IN L.A.


LO MEJOR
   Los constantes chistes al mundo del cine y los videojuegos
   La jugabilidad sencillísima, pero efectiva
   Entretenido y llevadero
   No tiene pretensiones

LO PEOR
   Las filmaciones de los actores
   Los horripilantes fotomontajes
   Música repetitiva
   Dificultad prácticamente nula
   Cortísimo


 Hace ya muchísimo tiempo desde la última vez que escribí una reseña sobre un videojuego. Hoy, aprovechando que estoy de vacaciones y, encima, enfermo, se me ocurrió que era un buen momento para volver a escribir una. Todo el que conoce mis gustos en lo que a videojuegos se trata sabe que mi género favorito es el de las aventuras gráficas, y que de hecho colecciono estos juegos, la mayoría de los cuales son difíciles (sino casi imposibles) de conseguir, porque son muy viejos o bien ya no atraen a la gente. Pues bien, de esa colección de aventuras gráficas saco de la galera este pequeño experimento del año 1992, cuando todavía los juegos venían en disquetes. Sí, así de viejo (aunque más joven que yo, que nací dos años antes, pero la edad de los videojuegos es como la de los perros: un juego del año ’92 es casi prehistórico). Allí vamos ¡Conozcan al único hombre que en medio de la frivolidad de Hollywood viste imperturbable su camisita blanca y su ridículo moñito rojo: LES MANLEY!

ARGUMENTO
 ¡Ahh, Los Ángeles! Tierra de los famosos de Hollywood…o así sería, si no fuera que desde hace un tiempo, todas las estrellas del cine están desapareciendo. Las bulliciosas calles de Hollwood y sus barrios pacatos están vacíos. Helmut Bean, el hombre más pequeño del mundo, y LaFonda Turner, una rubia despampanante (¡si no, no sería Los Ángeles!) se encuentran tranquilos en la casa de este, que llama a su viejo amigo Les Manley para invitarlo a pasar por Los Ángeles. Mientras Helmut habla con su Les, LaFonda se va a la pileta a nadar, por supuesto, desnuda…cuando es atacada y secuestrada, con Helmut y todo. A Les, que no le convencía del todo viajar a Hollywood, ya no le queda alternativa. Debe ir y averiguar qué le pasó a Helmut, y de paso, a todas las demás estrellas que han desaparecido sin dejar rastro.
 Como ven, la trama es bastante simple. Pero no hay que desanimarse. Si este juego tiene una virtud es su humor. No será para muchos el videojuego más gracioso que hayan jugado, pero sus incontables burlas a las películas y actores más famosos, e incluso al mismo mundo de los videojuegos (hasta una burla de los programadores hacia el mismo juego) harán sacar algunas buenas carcajadas. Por supuesto, estamos en Los Ángeles, por lo que no vamos a encontrar muchos personajes…pensantes, si así lo quieren decir. Un guardavida con demasiado músculo para muy poco cerebro (¿guiño a Baywatch?), mujeres fisicoculturistas, turistas cholulos a más no poder, un cirujano plástico tan famoso como las estrellas que pasan por su bisturí…no hay gran cantidad de personajes, pero casi todos tienen alguna línea que te va a hacer reír un poco. Lo cierto es que no hay que esperar un juego con gran profundidad: Lost In L.A.es un videojuego que no se toma absolutamente nada en serio, que es una constante parodia. Por lo tanto, si pensabas que este es un juego con una trama detectivesca al mejor estilo de Sherlock Holmes, estás en el lugar equivocado. Esto es una auténtica pantomima de una investigación seria.

ASPECTOS TÉCNICOS
 En cuestión de gráficos,  siempre hay que ser coherente y ubicarse en el contexto del juego. Estamos en el año 1992. No existían ni por asomo los gráficos hiperrealistas de hoy en día. Y por supuesto, no existía el HD. Se preguntarán por qué esta última aclaración. La respuesta es que hay algunos personajes que son personas reales, filmadas en fondo verde y puestas en el juego. Esta técnica, que se puso muy de moda por aquellos años sobre todo en las aventuras gráficas, es el método conocido por los amantes de este género como FMV (Full Motion Video). Obviamente, por cuestiones técnicas que tienen que ver con el año en que se creó el juego y que no había todavía tecnología suficiente que aguantara video profesional en un videojuego, los montajes de los actores que interpretaron a algunos de los personajes son realmente poco afortunados. Bah, son bastante malos, no hay con qué darle. Se nota mucho la falta de un buen presupuesto con respecto a esto, ya que en realidad lo que se ponen son fotos, ni siquiera video: esto quiere decir que si estamos viendo a personajes que son actores reales en el juego y alguno de estos tiene que moverse (aunque sea, girar la cabeza hacia un lado), lo que vamos a ver es una foto del actor en una posición A que pasa automáticamente a una posición B, para dar la sensación de movimiento. Y ni hablar de algunos “fotomontajes”. Si el juego es divertido por sus constantes chistes, también lo es por algunos de esos momentos, sobre todo uno promediando el final, que uno no sabe si reírse o sentir pena. No se le puede pedir mucho, eran otros tiempos. Por lo demás, los gráficos recuerdan a juegos de Sierra On-Line, como la saga Leisure Suit Larry, de la cual este juego ha bebido muchísimo.
 Una de las cosas que menos me gustó es el campo del sonido, y es que hay muy pocas melodías, y las que hay (todas en calidad MIDI), más allá de ser buenas, se tornan muy repetitivas al poco tiempo de jugar. Además, no hay ningún otro tipo de sonido en el juego: sólo las mismas melodías una y otra vez.

JUGABILIDAD
 Como la mayoría de las aventuras gráficas, esta es un juego point ‘n’ click, totalmente manejado con el mouse. Picamos en un lugar y Les irá hacia allí. En este juego, no hay muchas opciones de control de personaje: cuando el cursor tiene forma de signo de pregunta es cuando haremos la mayoría de las cosas. Generalmente, en otras aventuras gráficas el signo de pregunta equivaldría a una opción como “mirar” o “examinar”. En este caso, si el cursor es un signo de pregunta y hacemos click, se abrirá una ventana en la parte inferior de la pantalla que nos mostrará las opciones que podemos elegir para ese objeto o persona. Al principio, es un poco extraño, pero uno se acostumbra rápido y a partir de allí se juega normalmente. Como en toda aventura gráfica, hablar con los personajes es vital, para conseguir información o en todo caso, para saber a dónde dirigirnos o qué debemos hacer a continuación.
 Por supuesto, como es habitual en este género, hay que recoger objetos. Nunca llevaremos muchos, pero todos sirven en algún momento. Eso hace las cosas un poco más fáciles. En el final hay un momento en que deberás tener sumo cuidado con los objetos o no podrás terminar el juego, pero lo que hay que hacer es bastante lógico y se darán cuenta en seguida.


DIFICULTAD Y DURACIÓN
 Y aquí se acabó lo bueno. Tal vez, a alguien que no esté acostumbrado a este tipo de juego (o directamente nunca haya jugado una aventura gráfica) le pueda costar un poco más, pero la realidad es que no podría ser más fácil. Ni siquiera las posibilidades de perder (pocas, pero las hay) hacen que este juego pueda significar un reto para alguien, ya que todo lo que hay que hacer es sumamente lógico y no hay acertijos de ningún tipo para resolver. Y encima, como ya intuirán, es increíblemente corto. Dura un suspiro: en una hora, quizás menos, se puede terminar con total tranquilidad. Podría decirse que lo más complicado que tiene el juego está en la mitad del mismo, cuando te piden un código de seguridad con unas imágenes que tenés que imprimir y recortar (esto no es algo para hacer en el juego, tenés que hacerlo vos en persona: era común en estos juegos de esa época, era una forma de seguridad, aunque esta vez se pasaron), pero ni eso, ya que ese problema se soluciona, lamentablemente, usando un archivo que te deja pasar esa parte a partir de un juego guardado, la única solución posible a menos que realmente quieras imprimir las imágenes y armar el código. Una verdadera decepción y un error imperdonable.

COMENTARIO FINAL Y VALORACIÓN
 Creo que esta reseña ha sido tan corta como el mismo juego. Muy probablemente. Lo cierto es que, a pesar de su ínfima duración y su casi inexistente dificultad, es un juego que no tuvo pretensiones de ningún tipo, más que entretener. Y es justamente lo que logra. Sus chascarrillos cinéfilos y sus burlas en general a la sociedad frívola y concheta de la farándula hollywoodense, sacan risas de vez en cuando, y por lo menos uno pasa un buen rato. Un rato cortísimo, es cierto, pero bueno en fin. Hasta se le pueden perdonar esas filmaciones baratas y esos fotomontajes asquerosos, porque hasta eso le da un toque gracioso. En fin, Les Manley: Lost In L.A. es un juego simpático, hecho para pasar el rato. Con sus pros y sus contras, es un buen juego para recomendarle a alguien que no tiene ganas de pasarse horas pensando un acertijo bien complicado o tener que resolver docenas de cosas para llegar a lo que uno realmente debe hacer (cosa que nos encanta a los fanáticos de este género) y que prefiere un divertimento más sencillo y rápido. Es un juego que tuvo buenas intenciones y se quedó ahí. Pero a veces, lo bizarro es lo que más nos divierte. No lo podemos negar.

CALIFICACIÓN FINAL: 7