Autor Tema: The Gene Machine: La Gran Aventura Británica [Análisis]  (Leído 1527 veces)

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The Gene Machine: La Gran Aventura Británica [Análisis]
« en: Agosto 14, 2015, 07:29:00 am »
THE GENE MACHINE:
LA GRAN AVENTURA BRITÁNICA

Lo Mejor

•   Algunos momentos graciosos
•   Las burlas a la sociedad inglesa de la época victoriana
•   La representación de la Reina Victoria
•   La opción de aumentar la velocidad de movimiento del personaje


Lo Peor

•   Esos momentos graciosos no son tantos como deberían
•   Esas burlas son tan insistentes que hacen dudar de si son chistes
•   Personajes poco carismáticos
•   Jugabilidad lenta e inventario confuso
•   El doblaje, malísimo
•   Música repetitiva y aburrida
•   El final

Los argentinos, gracias a los comportamientos de algunos de nuestros más despreciables compatriotas, somos tenidos como el máximo ejemplo de arrogancia en todas partes del mundo. Aún así, hay otro país que históricamente llevó esta característica en sus venas durante siglos: Inglaterra. Es cierto; Gran Bretaña fue, en su época de oro (la época victoriana), el imperio más importante del mundo. Ese status de potencia mundial le dio a los ingleses un aire de superioridad que se mantiene aún hoy, cuando ya ha sido desplazado y hace mucho de ese lugar. Ni su sociedad ni sus mandatarios han podido ni querido aceptar el hecho de que ya no son el ejemplo a seguir.

 Eso es lo que este juego nos quiere mostrar a modo de una gran parodia. Ubicándose en la época de esplendor del Imperio Británico (al estilo del disco Arthur Or The Decline and Fall of British Empire, de The Kinks), satiriza constantemente con aquel sentimiento de superioridad con el resto del mundo, a través de un personaje de clase acomodada y su sirviente, que se embarcan en una aventura para salvar al mundo y, todavía más importante, a su país. Esperemos llegar a la hora del té.


ARGUMENTO

 Piers Featherstonehaugh (aunque por alguna razón se pronuncia “Fanshaw”) es un hombre de mundo: en su última aventura, recorrió Estados Unidos (ellos le dicen América, pero yo no, jum) como agente de la Reina Victoria, y ahora está de regreso a Inglaterra. Lo acompaña su criado, un auténtico barril humano, llamado Mossop. Pero cuando llegan se enteran que no tendrán descanso. Ni bien entran a la casa, con ellos se mete un gato que habla, llamado Setenta y Tres; el gato les explica que él es la prueba viviente de los experimentos de un científico loco, llamado Doctor Dinsey, que desde su laboratorio (ubicado en una isla que no aparece en los mapas) ha inventado una máquina genética que mezcla especies para conseguir monstruosas criaturas, con las cuales planea dominar el mundo. Pero Piers, más preocupado porque el gato no puede pronunciar bien su apellido, al principio es reacio a hacerse cargo de esta misión. Entonces Setenta y Tres lo amenaza, diciéndole que le encomendará todo a otro aventurero, Kingpeace, eterno rival de Piers. Herido en su orgullo, Piers acepta, y así comienza una nueva aventura para este fiel caballero de la Corona, para impedir que el mundo sea arrasado por las horribles criaturas del Doctor Dinsey. Pero para eso deberá averiguar dónde está la isla y conseguir un barco.

 Hay una verdad que se va aclarando a medida que uno va jugando The Gene Machine: la trama es sólo una escusa para los chistes ácidos sobre la sociedad inglesa y su arrogancia. Con esto no estoy queriendo decir que la historia es mala. Lo cierto es que no es una historia que no hayamos visto ya, pero viendo que absolutamente todos los personajes tienen algo que permite hacer una crítica, se hace evidente que el verdadero objetivo de los programadores era mofarse un poquito de los ingleses. Hay algunos chistes durante el juego que son muy graciosos y otros no tanto. La mayoría son chistes de tinte clasista que se dan entre Piers y Mossop (casi siempre, con Piers recordándole a Mossop que es un ser inferior a él), y es ahí donde el humor del juego no termina de convencerme: se insiste tanto con este tipo de bromas que me hacen dudar de si REALMENTE se planearon así (es obvio que sí, pero es una apreciación personal, ya que generalmente no me caen bien este tipo de chistes). Pero de todas formas, hay buenos momentos de risa. A mí particularmente, me hicieron mucha gracia las constantes referencias literarias (sobre todo de la ciencia-ficción de Julio Verne y otros) y la charla con la Reina Victoria.


ASPECTOS TÉCNICOS

 Lo mejor de los gráficos son sin duda las locaciones, sobre todo la reconstrucción de Londres, muy cuidada. Los fondos tienen muchos y lindos detalles, pero les falta un poco de vida. Además, es tremendamente fácil encontrar los objetos en estos fondos, ya que no hay ningún filtro ni nada que disimule un poco la obviedad de que fueron hechos por separado, con lo cual dentro de un escenario con grandes detalles en los fondos de golpe se ve algo que sobresale: con ese objeto se puede interactuar. Por el lado de los personajes, sus diseños son, simplemente, correctos. Aunque en el caso de Piers, cuando está de frente, parece como si sus piernas estuviesen hechas de cartón, por la forma extraña en que camina, totalmente diferente a cuando camina hacia un lado. Las animaciones no son muchas, salvo en Piers y Mossop que cuentan con algunas, pero en momentos muy específicos del juego. Por último en el tema gráficos están las breves escenas cinemáticas, de las cuales hay de dos tipos: en dibujos animados y en un primitivo 3D. Las cinemáticas en 3D son simpáticas (no se le puede pedir mucho para la época) y de entre todas ellas resaltan por mucho las del viaje a la luna. Las de dibujos animados no son tan agraciadas; de hecho, diría que no son para nada buenas, ni parecen tener un gran esmero puesto en ellas.

 En el campo del sonido están algunos de los fallos más grandes de este juego. Primero, tenemos una banda sonora aburridísima, totalmente repetitiva, que no pega en casi ninguna situación y con una cantidad de melodías mínima en todo el juego, ya que durante el mismo algunas se repiten hasta el hartazgo. Y por si fuera poco, The Gene Machine cuenta con uno de los doblajes españoles más espantosos que haya oído. No me tiembla al pulso al afirmar que en este juego pueden encontrarse algunas de las voces más unidimensionales, absolutamente inexpresivas (o ridículamente exageradas) y sin sentido del ritmo que jamás se han grabado para un videojuego. La voz de Piers, un bodrio (que el protagonista principal del juego tenga una voz que no tenga NI UN SOLO matiz ni emoción, da una pauta para no encariñarse mucho con él); la de Mossop, asquerosa (el actor que lo interpretó evidentemente no sabe lo que son los signos de puntuación); la de Mirabella, la prometida de Piers, tan insoportablemente chillona como ella; la de Setenta y Tres, sobreactuada hasta dar pena…tal vez, el único protagonista con una voz decente sea el Profesor Tripple y alguno más que no sea TAN malo. Lo demás, horrible.


JUGABILIDAD

 Esta es otra aventura point ‘n’ click, interfaz que no necesita explicación. De todas maneras, el juego también tiene algunos problemas aquí. Para empezar, lo engorroso de los controles: si queremos mirar un objeto, debemos clickearlo, esperar que en la esquina inferior salga un menú con el recuadro de un ojo y picar en él. Esto no es nada extraño, pero el problema está en que las acciones que se pueden realizar dependen de este menú. Lo cual quiere decir lo siguiente: nada de arrastrar un objeto desde el inventario para usarlo con algo (tanto dentro como fuera del inventario), lo que hay que hacer es seleccionar el objeto en el inventario y ver las opciones que nos da. Aquí aparece un extraño comando llamado “Sitio” (?), que vendría a ser lo mismo que “usar” o “combinar” y sólo con este comando podemos utilizar objetos entre sí. Este sistema, que habrá sido creado con la idea de facilitarle las cosas al jugador, logra absolutamente lo contrario: es terriblemente confuso, y es un punto muy pero muy malo porque hay muchas cosas para hacer dentro del inventario. No es para nada intuitivo y les provocará dolores de cabeza. Y a eso, súmenle que tiene un bug: en un acertijo en primera persona, debemos utilizar un objeto…pero el inventario no se abre. Personalmente, busqué todo tipo de soluciones, pero nada me funcionó y me vi obligado a usar una partida guardada para pasar ese error.

 El mismo menú a veces conspira contra el jugador, ya que aparece solo cuando llevamos el cursor hacia parte inferior de la pantalla. Incluso, hasta tiene otro bug (por lo menos, en la versión que yo tengo, ojalá no sea en todas) que hace que cuando uno quiera guardar una partida se pase varios minutos picando en el ícono de salvar (para lo cual, hay que entrar una y otra vez a través del menú para hacerlo) sin que este se abra, hasta que después de un rato reacciona. De todos modos, hay algo dentro de la interfaz que es súper útil y para agradecer un rato largo: la opción de aumentar la velocidad de movimientos. Agradezco esto porque los movimientos de los personajes son LEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEENTOS a más no poder. Son como los movimientos de los personajes de Los Archivos Secretos de Sherlock Holmes: El Caso de la Rosa Tatuada, pero un poco más irritantes. Por suerte, aumentando la velocidad en el menú, este problema se resuelve.


DIFICULTAD Y DURACIÓN

 En cuanto a la duración, la justa, ni más ni menos. No es ni extremadamente corto (como Les Manley, otro de mis análisis) ni extremadamente largo. Está en la mitad y yo creo que la historia no daba para mucha más longitud. Y con respecto a la dificultad, lo que complica el juego es lo que expliqué en la parte de la jugabilidad. Por lo demás, no es tan complicado: la mayoría de las cosas que hay que hacer son muy lógicas, otras son bastante obvias, lo cual nos hará todo mucho más fácil. La mayor queja con respecto a esta sección del análisis es el final: anticlimático es la palabra que mejor le queda. Algunos dirán “vacío”, y tampoco le queda mal. Simplemente, una cortísima cinemática de dibujos animados, y se terminó.


COMENTARIO FINAL Y VALORACIÓN

 El final de este juego es justamente una demostración de lo que es todo el producto: un constante sube y baja. The Gene Machine tiene momentos muy divertidos, que desembocan en momentos muy aburridos, los cuales llevan a otros momentos entretenidos, y estos últimos nos van arrastrando a los últimos momentos aburridos, y cuando parece que los momentos divertidos vuelven, tenemos el final, aburrido. Así es todo el juego. Sin embargo, aunque pareciera lo contrario, no lo odio. Tengo que aceptar que tiene su pequeño encanto. No es ni por asomo uno de los juegos que voy a recordar con más cariño en mi vida, tiene cosas que son imperdonables. Pero de vez en cuando, logró sacarme algunas risas, y voy a ser sincero al decir que entretiene lo suficiente como para aguantarse las malas voces y el lunático inventario. Aún así, tiene muchas cosas que no me gustaron y que me impidieron disfrutarlo más. Lo cortés no quita lo valiente: The Gene Machine no será una aventura gráfica que pasará a la Historia por tener enormes virtudes, pero sin duda es un videojuego que cumple con su cometido principal; burlarse del Imperio Británico y su sociedad. Lo demás, ni fu ni fa. La primera vez que lo jugué (hace algunos años) no pude soportarlo; sólo jugué un ratito y lo saqué. Ahora, que le volví a dar otra oportunidad, le descubrí pequeños detalles que antes no aprecié y que lograron que sea bastante más benévolo con la calificación final. Cumple con lo suyo y punto.

CALIFICACIÓN FINAL: 6
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