Ya, yo la IA, aunque está cada vez más presente en las gráficas, donde más la noto es en los auriculares con cancelación de ruido. Me fascina lo bien que funciona. Pero no se me había ocurrido lo de los subtítulos en tiempo real (seguramente ya habrá algo por ahí), y mucho menos lo de poner tu propia cara en tus películas favoritas.
Me recuerda a aquellos libros personalizados que se hacían por encargo en los 90. Tenían títulos del estilo «JymRainor en las Olimpiadas» y tú, tus amigos y tu familia aparecíais como protagonistas de la historia. ¡Me parecía una idea genial!
Desde luego, poder ver películas con tu propio rostro como protagonista, al estilo Conan el Bárbaro o Matrix, ya sería una buena excusa para gastarse 7.000 pavos en un ordenador con chip ARM, RTX Spark y 128 GB de RAM. 😂 De hecho, si existe algo así, aunque haya que prerenderizar la película entera o grabarla previamente en el disco, me encantaría hacer alguna.

A ver si bajan un poco los precios de la RAM, porque 128 GB ya se van a los 2.000 €. De momento, seguiré exprimiendo mi Ryzen.

Por otro lado, es digno de elogio lo que están consiguiendo los desarrolladores de hardware y software para que podamos disfrutar de juegos tan exigentes en pequeños terminales. Sinceramente, me quito el sombrero. Aunque, por ahora, sigo prefiriendo jugar en una pantalla grande, con proyector o, ya puestos, en realidad virtual con unas gafas tipo Oculus.
Creo que el tamaño ideal para jugar *on the go* estaría alrededor de las 9 pulgadas: suficientemente grande para leer los textos cómodamente, pero sin llegar a ser un trasto pesado o incómodo de transportar.
En pantallas más pequeñas prefiero limitarme a emular consolas de 8 y 16 bits o algún juego de PC que no dependa demasiado de los textos, como Carmageddon. Y oye, con eso ya flipo en colores igualmente.
